El lenguaje secreto de las grupetas bogotanas

Cómo nacieron las señas, frases y rituales que usamos en grupo, y por qué hacen que rodar en pelotón sea una experiencia única en la ciudad.

En Bogotá no se habla, se hace señas.

Una mano al aire: hueco.

Dos dedos atrás: carro.

Un codazo discreto: “ojo que viene subida”.

Las grupetas son como familias desordenadas: siempre hay el que se adelanta, el que pincha, el que jura que hoy sí va a “rodar suave” y el que lleva tres luces y dos radios.

Y aunque nadie lo enseñe formalmente, todos entienden el código.

Es Bogotá traducida al ciclismo: caótica, solidaria, gritona y al final, profundamente amable.

Cada domingo la ciudad se llena de ese idioma invisible.

Y cuando ves a alguien alzando la mano a lo lejos, sabes que no te está saludando: te está cuidando.

¡Te invitamos a unirte a nuestra comunidad hoy!.

No te pierdas toda la información sobre la actualidad del ciclismo nacional, internacional y nuestro contenido exclusivo.