¡Te invitamos a unirte a nuestra comunidad hoy!.
No te pierdas toda la información sobre la actualidad del ciclismo nacional, internacional y nuestro contenido exclusivo.
Todos lo hemos hecho: ponerse los audífonos, darle play a la lista de “Rodada Épica” y dejar que el ritmo marque el pedal. Y sí, se siente una nota.
La subida parece menos dura, el viento acompasa, y por un momento te crees en el Tour de Francia con soundtrack propio.
Pero Bogotá no es escenario de videoclip. Aquí los huecos aparecen como fantasmas, los buses te respiran en la nuca y los carros tocan pito como si fuera deporte nacional.
Y cuando vas con música, te quitas el sentido que más te cuida: el oído.
No escuchar ese “¡hueco!” del compañero o el freno de un taxi detrás puede hacer la diferencia entre contar una historia o convertirte en ella.
Así que, si no puedes vivir sin música, hay formas más seguras de hacerlo:
Porque seamos sinceros: la mejor banda sonora de una rodada bogotana ya está puesta.
El zumbido de las llantas, el viento en el casco, el grito del que avisa “¡carro atrás!” y el sonido del sorbo de café al final del recorrido.
La música alegra, sí, pero la bici no necesita playlist para ser una experiencia completa.
A veces, el silencio —y la ciudad— suenan mucho mejor.
No te pierdas toda la información sobre la actualidad del ciclismo nacional, internacional y nuestro contenido exclusivo.
Pronto te confirmaremos por correo si quedaste entre los seleccionados.